Terapia Individual
Acompañamiento psico-corporal, emocional y reprocesamiento del trauma.
¿Dónde te puedo acompañar?
- Problemas de autoestima
- Dependencia o malestar emocional
- Ansiedad
- Depresión
- Alta autoexigencia
- Pensamientos intrusivos
- Creencias o pensamientos que te paralizan (No soy suficiente, soy incapaz)
- Rupturas, pérdidas y duelos
- Aprender a tener una relación más amorosa contigo misma
- Trauma físico crónico y emocional
- Trauma de desarrollo. Apego
- Dar voz a experiencias de dolor del pasado y poder integrarlas en tu vida
- Trastorno de estrés postraumático
- Tics transitorios
- Trastornos de alimentación leves
- Pensamientos intrusivos o obsesivos
- Bullying
- Crisis de estrés o de ansiedad
Cada persona es un mapa y cada viaje terapéutico requiere una linterna diferente y caminos alternativos.
Podemos trabajar la propia presencia, para poder estar más en el aquí y el ahora, saliendo de los excesos del futuro o la nostalgia del pasado.
Podemos escuchar los discursos internos, para poder diferenciar las diferentes partes que habitan en ti, sin juicio, para reintegrar aquellos aspectos de tu pasado que aún viven en el inconsciente del presente y que pueden estar bloqueándote.
Podemos aprender a sentir el cuerpo, reconocer las sensaciones y tus necesidades, para reencontrarte con la propia responsabilidad, soberanía y recuperar la escucha de nuestra intuición.
Para mí, hacer terapia es acercarse a todo ese dolor no mirado, no escuchado, desde la presencia y el amor, para poder atenderlo y abrazarlo. Y yo intento acompañar este camino con mucha ternura y seguridad.
“Tu cuerpo será la guía del proceso terapéutico y yo te acompaño para que puedas mirar hacia dentro, sanar, encontrar respuestas, reconectarte contigo misma y potenciarte en los aspectos que necesites de tu vida.”
Cada persona es un mapa y cada viaje terapéutico requiere una linterna diferente y caminos alternativos.
Podemos trabajar la propia presencia, para poder estar más en el aquí y el ahora, saliendo de los excesos del futuro o la nostalgia del pasado.
Podemos escuchar los discursos internos, para poder diferenciar las diferentes partes que habitan en ti, sin juicio, para reintegrar aquellos aspectos de tu pasado que aún viven en el inconsciente del presente y que pueden estar bloqueándote.
Podemos aprender a sentir el cuerpo, reconocer las sensaciones y tus necesidades, para reencontrarte con la propia responsabilidad, soberanía y recuperar la escucha de nuestra intuición.
Para mí, hacer terapia es acercarse a todo ese dolor no mirado, no escuchado, desde la presencia y el amor, para poder atenderlo y abrazarlo. Y yo intento acompañar este camino con mucha ternura y seguridad.
“Tu cuerpo será la guía del proceso terapéutico y yo te acompaño para que puedas mirar hacia dentro, sanar, encontrar respuestas, reconectarte contigo misma y potenciarte en los aspectos que necesites de tu vida.”
El trauma es una experiencia que se vive como inasumible, abrumadora, amenazante o incontrolable, y supera la capacidad de la persona para procesarla e integrarla dentro de su narrativa vital.
Creemos que los eventos traumáticos suelen ser: accidentes, maltratos, abusos, pérdidas significativas, desastres naturales, guerras, enfermedades graves…
También existe el denominado trauma de desarrollo, en el cual una experiencia se repite de manera continua y queda impregnada en el sistema nervioso y somatosensorial de la persona. Aquí está representada la manera profunda en que nos vinculamos con nosotras mismas, nuestras relaciones y el mundo. Las llamadas heridas de abandono, rechazo, humillación, injusticia, entre otras.
Cuando una persona vive un evento traumático, su sistema nervioso entra en modo de supervivencia: luchar, huir o congelarse. Si este estado no puede resolverse adecuadamente, la respuesta de supervivencia queda almacenada en el cuerpo y el cerebro, como si el peligro aún estuviera presente, incluso años después del evento. Las regiones profundas del cerebro, donde estas vivencias suelen ser almacenadas, no cuentan con cognición, lenguaje ni capacidad de interpretación. Estas zonas solo funcionan a través de reacciones, instintos, mecanismos de supervivencia, reflejos y percepciones básicas.
Esto puede manifestarse con síntomas como ansiedad, estrés postraumático, depresión, problemas de sueño, problemas de dependencia emocional, adicciones, baja autoestima y valor personal, hipervigilancia, una sensación persistente de desconexión emocional, entre muchas otras.
El trauma influye profundamente en la manera en que una persona ve el mundo, sus relaciones e incluso a sí misma.
Darse cuenta de los patrones que repites, a veces, no es suficiente para cambiar tus acciones. Es necesario volver al cuerpo, trabajar con las sensaciones somáticas y las respuestas del sistema nervioso para generar un cambio real.
Tu cuerpo y tu mente tienen una capacidad natural para curarse. Este proceso no es lineal ni inmediato, pero es real y transformador.
A través de un espacio seguro y compasivo, trabajaremos profundamente y de manera somatosensorial para acceder a aquellas partes de ti que han quedado atrapadas en el dolor, dándoles voz, comprensión y liberando y regulando así el sistema nervioso.
Te invito a comenzar este viaje de sanación a tu ritmo, sabiendo que no estás solo/a. Aquí encontrarás herramientas, apoyo y acompañamiento para recuperar la confianza en ti mismo/a y en tu futuro.
“El trauma es herida y es ruptura, y cada daño no reparado tiene una historia que necesita que le demos la posibilidad de ser escuchada, para poder finalmente encontrar descanso, sanarse e incorporarse al extenso archivo de nuestras experiencias vividas.”
Judith Roig, “Comprender la Naturaleza del Trauma”
¿Cómo trabajo?
MÉTODO ALECES
El Método Aleces es una técnica centrada en el reprocesamiento del trauma para ayudar a las personas a superar experiencias emocionales dolorosas. Esta metodología combina conocimientos de neurociencia y psicología para trabajar directamente con las respuestas automáticas del sistema nervioso.
Genera un espacio seguro y respetuoso donde trabajar con el miedo, la vergüenza, situaciones de bloqueo, estrés, imágenes y recuerdos asociados al trauma, promoviendo la integración emocional y psicológica, y recuperando la sensación de seguridad y calma dentro del cuerpo, viviendo con más confianza en la vida y las personas.
TERAPIA PSICO-CORPORAL
La terapia psico-corporal integra el trabajo emocional y físico, combinando técnicas como la respiración, el movimiento y la conciencia corporal para acceder a memorias y emociones guardadas en el cuerpo. Nos acompaña en un trabajo de autoconocimiento profundo y nos permite volver a conectar con nuestro cuerpo, aprender a escucharlo de manera compasiva, atender nuestras necesidades, regular nuestras emociones y, así, recuperar nuestra fuerza, autoestima y autonomía, abrazando nuestra vulnerabilidad.