Psicoterapia del Trauma Especializada en Mujeres
Apego, Vínculos, Violencias y Cambios de ciclo vital
¿Estás atravesando un momento difícil, sientes malestar emocional o has perdido la ilusión en la vida?
¿Encuentras dificultades en tus relaciones de pareja o familiares?
¿Hay experiencias del pasado que siguen doliendo o estás viviendo una etapa de cambio e incertidumbre?
Este espacio es para ti.
Un lugar seguro para volver a conectar contigo misma.
Un espacio respetuoso donde puedas comprender lo que te sucede, reconectar contigo misma y encontrar nuevas formas de cuidarte, relacionarte, aprender a dejarte sostener y habitar tu vida.
Terapia individual
Vilablareix, Online y Montseny
Te acompaño a mirar tu historia, a aprender escuchar a tu cuerpo, a regular tu sistema nervioso, transitar el dolor acompañada, resignificar y poner nombre a las violencias vividas y cuidar las heridas que todavía pueden estar presentes. Un espacio de escucha y confianza en el que trabajar desde la compasión, el cuerpo, el sistema nervioso y tus propias necesidades, respetando tu ritmo.
Después de un tiempo acompañando a otras personas y acompañándome a mí misma, me he dado cuenta de que la perspectiva y la comprensión del género en la manera de acompañar desempeñan un papel muy importante a la hora de hablar también del trauma.
La neurociencia nos ayuda a comprender qué ocurre en el cerebro y en el sistema nervioso ante las experiencias traumáticas. Al mismo tiempo, nos permite entender el papel de las hormonas en las diferentes etapas vitales y cómo estas afectan a nuestra relación con la vulnerabilidad y la resiliencia.
Condicionantes socioculturales
A su vez, vivimos en un mundo atravesado por condicionantes socioculturales que influyen profundamente en la manera en que las mujeres vivimos, nos relacionamos y nos percibimos.
Nuestra relación con el cuerpo, la autoexigencia y los patrones de género que aprendemos desde la infancia, como ser niñas buenas que no molestan ni hacen demasiado ruido. Aprendemos a cuidar de los demás, a relegar nuestras necesidades a un segundo plano y, a menudo, a desconectarnos de lo que sentimos para sentirnos queridas.
La manera en cómo nos relacionamos con nosotras mismas y nuestras relaciones
Todo esto afecta a nuestra capacidad para poner límites, escucharnos, validar nuestras emociones y nuestro malestar, y dejar de sentir culpa por priorizarnos o por ocupar espacio. Y quisiera hacer especial hincapié en nuestra relación con la rabia, una emoción que nos aporta fuerza y capacidad de acción, pero que la sociedad nos ha arrebatado con frases como «no seas histérica».
Todo ello también influye en nuestra manera de relacionarnos: en los patrones que repetimos, en aquello que toleramos, en cómo ponemos límites y en el tipo de vínculos que construimos o aceptamos.
La mirada sobre nuestros cuerpos y la normalización de algunas violencias
Esta socialización como mujeres, la mirada de poder sobre nuestros cuerpos y la sociedad enferma en la que vivimos, aunque resulte muy triste, nos hacen más vulnerables a distintas formas de violencia: desde los pequeños sexismos hasta la violencia física, psicológica, los abusos, la violencia obstétrica, la violencia relacional o la desvalorización en general. Muchas de nosotras hemos acabado aceptando y normalizando estas violencias.
Ponerles nombre, reconocer sus consecuencias y realizar un trabajo profundo nos permite recuperar nuestra voz, nuestros límites y nuestra capacidad para decidir sobre nuestra propia vida.
Tener en cuenta las hormonas y las etapas vitales de la mujer
Me gusta abordar la vida de una mujer en todas sus etapas vitales, desde el periodo perinatal, integrando la ciclicidad y los diferentes momentos que podemos vivir —la menstruación, la maternidad o la no maternidad, la perimenopausia y la menopausia—. Se trata de dejar de ver estas etapas como algo que interfiere en la linealidad y la productividad, y empezar a escuchar qué necesitamos en cada una de ellas, para así aceptarlas como fuentes de conexión e incluso de placer.
El trauma es una experiencia que se vive como inasumible, abrumadora, amenazante o incontrolable, y que supera la capacidad de la persona para procesarla e integrarla en su propia narrativa vital.
Solemos pensar que los acontecimientos traumáticos son accidentes, malos tratos, abusos, pérdidas significativas, desastres naturales, guerras, enfermedades graves…
También existe el llamado trauma del desarrollo, en el que una experiencia se repite de manera continuada y queda impregnada en el sistema nervioso y somatosensorial de la persona. Aquí se refleja la manera profunda en que nos vinculamos con nosotras mismas, con nuestras relaciones y con el mundo. Es lo que se conoce como las heridas de abandono, rechazo, humillación, injusticia, entre otras.
Cuando una persona vive un acontecimiento traumático, su sistema nervioso entra en modo de supervivencia: luchar, huir o quedarse paralizada. Si este estado no puede resolverse adecuadamente, la respuesta de supervivencia queda almacenada en el cuerpo y el cerebro, como si el peligro siguiera presente, incluso años después del acontecimiento. Las regiones más profundas del cerebro, donde suelen almacenarse estas vivencias, no cuentan con cognición, lenguaje ni capacidad de interpretación. Estas zonas funcionan únicamente a través de reacciones, instintos, mecanismos de supervivencia, reflejos y percepciones básicas.
Esto puede manifestarse mediante síntomas como ansiedad, estrés postraumático, depresión, problemas de sueño, dependencia emocional, adicciones, baja autoestima y una escasa valoración personal, hipervigilancia, una sensación persistente de desconexión emocional, entre muchos otros.
El trauma influye profundamente en la manera en que una persona ve el mundo, sus relaciones e incluso a sí misma.
Darte cuenta de los patrones que repites no siempre es suficiente para cambiar tus acciones. Es necesario volver al cuerpo y trabajar con las sensaciones somáticas y las respuestas del sistema nervioso para generar un cambio real.
Tu cuerpo y tu mente tienen una capacidad natural para sanar. Este proceso no es lineal ni inmediato, pero es real y transformador.
A través de un espacio seguro y compasivo, trabajaremos en profundidad y desde un enfoque somatosensorial para acceder a aquellas partes de ti que han quedado atrapadas en el dolor, darles voz y comprensión, y favorecer así la liberación y regulación del sistema nervioso.
Te invito a comenzar este viaje de sanación a tu propio ritmo, sabiendo que no estás solo/a. Aquí encontrarás herramientas, apoyo y acompañamiento para recuperar la confianza en ti mismo/a y en tu futuro.
Grupo de mujeres
Un espacio de encuentro para compartir experiencias, conocerte mejor y fortalecer la confianza en ti misma. A través de la escucha y el apoyo del grupo, podrás explorar lo que estás viviendo y descubrir nuevas formas de relacionarte contigo misma y con las demás.
Laura consigue crear una atmósfera de seguridad, muy necesaria para compartir con ella y avanzar en la terapia. , siempre con respeto y empatía.
“El acompañamiento de Laura, tanto en las sesiones individuales como en grupo me ha sorprendido infinitamente. Parece súbito pero llega muy profundo, a lo más inconsciente que cuesta más llegar. Lo recomiendo 100% especialmente a las mujeres por su sensibilidad y la capacidad de dar herramientas prácticas para mejorar tu bienestar y paz interior. En el caso de los talleres grupales, poder compartir con otras mujeres lo hace aún más enriquecedor y sanador.”
Laura ha sido una acompañante muy respetuosa, nada complaciente y siempre con la clara determinación de ayudarme a descubrir mi camino de sanación.
He estado haciendo terapia con ella durante más de un año y siento que ha sido mucho el trabajo realizado, han sido varios los rincones oscuros visitados y las complicidades internas reconectadas y recuperadas.
Su manera de trabajar desde el cuerpo y prácticas más creativas, siempre contando con la evidencia del ahora y aquí, ha facilitado enfrentar esos espacios interiores que no siempre son fáciles de transitar. También su guía más allá de la sesión estrictamente.
Laura acompaña con una sensibilidad muy grande. Te acoge cuando lo necesitas y al mismo tiempo te da alas para volar. Todos los días ha sido único y cada tema especial.
El trabajo corporal de la primera parte de las sesiones ha sido una combinación perfecta para abrir puertas y luego realizar un trabajo más profundo donde ya entran las palabras.
Y el grupo de mujeres, un espacio de confianza, cuidado y seguridad para poder expresarte tal y como eres y te sale en cada momento.
Profundo agradecimiento.
Laura transmite calidez y amabilidad en cada una de sus sesiones.
Empezar a realizar prácticas de yoga con ella supuso reencontrarme con un sentimiento de paz olvidado, hacía tiempo que no conseguía conectar el cuerpo y la esencia a estos niveles.
Sus clases son un santuario en medio de las nubes en las que sentirme en mí.
Acogida, acompañada, comprendida, sin juicios... Así es como te sientes cuando tomas clases con Laura. Ya sea practicando yoga o recibiendo acompañamiento. Se crea una aura muy especial y te enseña a vivir desde la conciencia, algo muy importante en el mundo en el que vivimos.
Lo recomiendo 100%.
Recurso gratuito
Relájate y regálate un momento para ti
Aquí a continuación tienes una meditación guiada. Te acompaño a tener un momento contigo misma. También te dará acceso a mi perfil de Youtube.
Laura Batallé
«Soy Terapeuta especializada en trauma y trabajo somático y corporal, con una mirada integradora y perspectiva de género. Acompaño a mujeres teniendo en cuenta cómo la socialización de género y las experiencias de dolor vividas influyen en nuestra manera de sentir, regularnos, relacionarnos y habitar el cuerpo.
Mis formaciones en Cuerpo y Movimiento, en Sexualidad Femenina, Terapia Gestalt y mi recorrido en danza y somática, me permiten integrar el cuerpo, la somática, las emociones y la palabra en el proceso terapéutico.
Me interesa especialmente acompañar a las mujeres a reconectar con sus emociones y necesidades y transitar el dolor acompañadas para recuperar sus límites y su voz, construir una relación más amable y libre consigo mismas y abrir nuevas posibilidades de bienestar para confiar en ellas mismas y el mundo.»